La cruz noruega - 4 (Inmagine)

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Túmbate boca arriba, flexiona una pierna y mantén la planta del pie pegada al suelo mientras la otra pierna la estiras totalmente. Él debe ponerse de rodillas y dejar tu pierna estirada entre las suyas, de modo que pueda penetrarte de esa manera. Para no salir con la pierna hecha polvo una de dos, o él no se sienta en tu muslo o elige un chico que sea delgadito y no pese mucho.