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Sexo, amores y desamores

A la vuelta con las rupturas postvacacionales

Año tras año desencantadas y apenadas parejas vuelven del periodo vacacional con la tristeza de los sueños rotos.

Por María Pérez 30 ago. 2012 11:09
Las promesas de felicidad de la época veraniega se han quedado atrás, y el horizonte se vislumbra opaco y sombrío, difícil de afrontar cuando los desencuentros ocupan el ámbito amoroso. Cómo si violentar ese periodo, consagrado al disfrute, fuera una afrenta difícil de perdonar. Está  claro que las malas rachas pueden hacer que la pareja se tambalee, pero si esto ocurre en el periodo de vacaciones parece que el impacto es mayor.

Por eso cuando llega está época no podemos resistirnos a tratar el tema de las rupturas postvacacionales. Nos apena que se rompan relaciones por la mala gestión de una crisis veraniega. Que por culpa de una nube de verano se puedan dramatizar eventualidades, que bien gestionadas pueden fortalecer y asentar la relación.  Por eso queremos hacer una llamada de atención a las consternadas parejas, que puedan estar viviendo sentimientos de confusión y malestar en esta época.  

En primer lugar, considerar que tenemos que aprender a vivir los cambios emocionales que nos depara la montaña rusa de la existencia. Esto lo saben bien las parejas que llevan tiempo juntas, aunque vale la pena resaltarlo para las jóvenes. En las relaciones amorosas, se alternan momentos mágicos de color de rosa, que nos hace sentir en la cresta de la ola, con otros más grises y hasta negros, que nos pueden sumir en profundos abismos. Afrontar los cambios propios de las vicisitudes cotidianas es esencial, para sobrellevar dignamente nuestra relación con el mundo, y mucho más con nuestra pareja.  

Pero… ¿Qué hace que la vuelta de las vacaciones sea un periodo crítico para algunas parejas? Desde luego las razones pueden ser múltiples y variadas. En algunos casos se debe a expectativas exageradas sobre lo que se espera de la pareja, que en época de asueto se magnifica. Se hacen planos sobre lo maravillosa que será la vida libre de la carga laboral y arropada por el buen tiempo. Esto, unido a las promesas idílicas de goce y disfrute del omnipresente bombardeo publicitario, pueden ofrecer una visión distorsionada de la frágil realidad abocada a numerosas inclemencias.  Por otro lado, algunas personas esperan colmar sus carencias pidiendo y pidiendo. Sin estar nunca satisfechas, exigen y echan en cara, esperando lo que no son capaces de dar. No se dan cuenta de que es nuestro estado de ánimo el que colorea las emociones, que vale más mirar hacia dentro, que buscar las carencias en la pareja. Más les valdría aprender a valorar lo que se tiene, antes que buscar confusas quimeras que nunca satisfacen. Y decimos aprender a valorar lo que se tiene, porque en algunos casos, cuando la relación se ha roto se llora y súplica ante lo perdido. Parece que la tendencia al drama de estos seres les impide complacerse con los apacibles y dulces sabores de la convivencia. La clave sería: Menos problematizar y más disfrutar de la vida.  
Aprender a diferenciar los sucesos cotidianos de los verdaderos problemas es una labor esencial en la relación de pareja. Desencuentros y pequeñas frustraciones existen en todos los casos; magnificarlos o abordarlos en su justa medida es la diferencia entre parejas conflictivas y felices. Quizá vale la pena reflexionar sobre el significado que nos ofrece el diccionario sobre la palabra problema. 

El primer significado: Cuestión que se trata de aclarar, nos parece muy oportuna y entronca con una virtud esencial de las parejas que funcionan: comunicación y entendimiento; por tanto, esa debería ser nuestra opción. La segunda acepción es menos optimista: Proposición o dificultad de solución dudosa. Ciertamente así viven algunas parejas los recurrentes avatares cotidianos. La cosa se va complicando con la siguiente definición: Conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de algún fin. Y  con la de: Disgusto, preocupación. “Mi pareja solo me da problemas”, sería un caso extremo de esa visión problemática. Antes de llegar a ese grado vale la pena acogerse a este otro significado: Planteamiento de una situación cuya respuesta desconocida debe obtenerse a través de métodos científicos, y cumplir las recomendaciones. 

Esta última acepción se puede aplicar como una clara recomendación a terapia cuando los desencuentros se hacen patentes, sea en la época que sea. Pero sobre todo, recordar que es mejor no tomar decisiones precipitadas. En este punto vale insistir en que en muchas ocasiones las crisis veraniegas, si se gestionan bien, pueden desaparecer como las nubes negras en verano, que tras la tormenta dejan un cielo radiante. No obstante, si el malestar persiste, si se convierte en algo recurrente, hay que afrontarlo. No podemos esperar eternamente a que pase la tormenta; los problemas graves no desaparecen solos, hay que abordarlos de manera inteligente buscando ayuda si es necesario. 
 
¿Has vivido alguna crisis postvacacional? Conoces algún caso de ruptura después de vacaciones?
 

4Comentario
30 ago. 2012 21:35
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No entiendo muy bien este síndrome postvacacional.  Tanto en vacaciones como en plena época laboral nuestra pareja tiene los mismos defectos y las mismas virtudes.  Será eso de que estando juntos durante el periodo vacacional surgen problemas.  Mientras el resto del año la mayoria de las parejas se ven tan solo a la hora de despertar y a la hora de cenar.  No veo otro motivo y aun asi se supone que en vacaciones hay relax lo cual deberia fortificar aun más la relación.  Por tanto me parece que el síndrome de rupturas potsvacacionales no tiene sentido alguno.  No tiene explicación lógica ni racional.  Rupturas se pueden plantear sin estar de vacaciones como cuando se esta disfrutando de ellas.  Los motivos de rupturas son los de siempre:    infidelidades, pobreza, paro y ya saben aquello de que "cuando la pobreza entra por la puerta el amor se va por la ventana".
31 ago. 2012 09:08
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Conozco más de un caso de ruptura definitiva después de vacaciones ; y recalco "definitiva" , porque creo que la relación en la mayoría de los casos ya estaba muy perjudicada antes de salir de vacaciones . En algunos casos uno pretende arreglar en éste período , lo irremediable , con actitudes que al final no se sostienen y en otras ocasiones es el número de horas compartidas en vacaciones ( mucho mayor que en la vida cotidiana ) , lo que hace que alguien sienta agobio al comprobar que la convivencia con su pareja no le hace precisamente feliz . En cualquier caso , creo que para cuando alguien se plantea solucionar su relación en vacaciones viene a ser demasiado tarde....."quizá en las vacaciones de hace dos años , ó en las del año pasado hubiese sido todavía posible" , ésto es lo que llegan a plantearse después , como siempre....demasiado tarde .
2 sep. 2012 10:21
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Yo sí he notado, antes y ahora sobretodo en momentos de crisi, que las parejas se resienten cuando dejan de pasar todos estos momentos de compañía mutua que ler permite la época de vacaciones, sobretodo en verano, al cambio de volver a trabajar. Los cambios de horarios, el aumento de tareas laborales y de casa, los compromisos sociales y familiares hacen mecha  e influyen en la relación, ya que el cansancio, sobretodo, hace que la comunciación decaiga, la intimidad sea menos frecuente, especialmente en las relaciones sexuales, y claro, empiezan los malos entendidos, las quejas, los reproches... que pueden convertirse en un mal vivir y mala convivencia, desaciéndose el "nosotros" en el "tú" y "yo". No me extraña que acudan a terapia: es muy frecuente, aunque por estigam social, no se diga. Por mi parte, recomendable: ayuda a mejorar y motivar a al apreja a resolver todos estos conflictos.
5 sep. 2012 21:50
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A mi me ha pasado hace dos semanas, mi novio rompió conmigo tras irse fuera dos meses, el caso es que nuestra relación iba de maravilla, o es creia yo, pero al parecer, el estar fuera le ha hecho ver que realmente el no me quiere como yo le quiero a el, de hecho, siente algo por otra persona, algo que dice ser lo mismo que cuando los dos nos conocimos, y que ahora no siente por mi
Creo que la libertad que siente estando alejado está confundida con los sentimientos de "calor" hacia otra persona que le ha dado su "abrigo" en el periodo de alejamiento.

Yo lo estoy pasando fatal, el parece no estar pasándolo tan mal, aunque si que dice estar dolido por lo que ha pasado, y yo no entiendo cómo en dos meses una persona pueda camiar tan radical sus sentimientos

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Sobre el blog

Disfrutar de la sexualidad supone un continuo aprendizaje que implica, más allá de la mecánica sexual, aspectos emocionales y afectivos. Especialistas del Instituto Espill exponen, con criterio y naturalidad, sus reflexiones para favorecer el disfrute de una sexualidad más feliz y responsable, de manera abierta y sin tapujos.

Sobre la autora
  • María Pérez ConchilloMaría Pérez Conchillo

    Sexóloga fundadora y directora del Instituto Espill de Valencia, Co-Directora del Máster de salud sexual de la UNED y Presidenta de la Academia Española de Sexología Y Medicina Sexual; lleva más de 30 años de vida profesional dedicada a la promoción de los derechos sexuales y la salud sexual.

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