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Sexo, amores y desamores
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Para muchas personas, el tacto es considerado uno de los sentidos más importantes para su sexualidad. Por este motivo, hoy os vamos a hablar del masaje erótico como una actividad para entrenar el este apreciado sentido.

Por María Pérez 14 nov. 2013 14:15
Los seres humanos desde que nacemos, apreciamos el contacto físico. Como otros mamíferos, disfrutamos del placer de acariciar y ser acariciados. De hecho, desde bien pequeños nos encanta estar en brazos de nuestros padres, que nos besen y nos mimen, y así mismo necesitamos manifestar nuestros afectos a los demás.  

La demanda de contacto físico no genital es una constante en los encuentros sexuales. Sin embargo no siempre queda satisfecho ese deseo, ya que muchas veces ni siquiera se es consciente de esa necesidad. Recuerdo un paciente que llevaba tiempo separado de su pareja y comentaba como echaba de menos, las caricias de una mujer, la sensación de unos dedos femeninos enredados en el vello de su pecho. Para él ese contacto era una evocación erótica de alto nivel, lo que más apreciaba eran las caricias recibidas.


Este es uno de los tantos ejemplos que vemos en nuestra práctica como sexólogos. Para muchas personas, el tacto en toda su expresión, es considerado uno de los sentidos más importantes para su sexualidad. 

Por este motivo hoy os vamos a hablar  del masaje erótico, como una actividad para entrenar el este apreciado sentido. Se trata de una práctica que puede llevarse a cabo a solas o en compañía y que reporta múltiples beneficios. Te proponemos esta forma de comunicación íntima, a través de la piel, que puede trasmitir un sinfín de sensaciones.  


El masaje erótico permite usar todas las partes del cuerpo –el pelo, los senos, los pies o los brazos- y no sólo las manos. De hecho, existe un masaje japonés famoso por su erotismo (Masaje Nuru o resbaladizo) que consiste en deslizar todo el  cuerpo desnudo sobre la piel del amante con la ayuda de un aceite. 

A continuación presentamos algunas de las ventajas del masaje erótico:

• Estimula el cuerpo y la mente combatiendo el estrés y favoreciendo la creatividad.   

• Permite tomar conciencia del cuerpo y experimentar sensaciones, haciendo que lo valoremos, lo cuidemos y lo disfrutemos.

• Favorece la autoestima. Las sensaciones placenteras que experimentamos al dar y recibir placer, inciden directamente en el aprecio que sentimos hacia nosotros mismos y hacia la persona con la que compartimos ese contacto.

• Ayuda a conocer el “mapa corporal erógeno” propio y el de la pareja. Se localizan aquellas zonas del cuerpo que disfrutan de ser estimuladas y cuáles no.  

• Despierta el erotismo de algunas partes del cuerpo que a priori no se percibían como placenteras. Mediante el entrenamiento se descubren nuevos puntos erógenos del organismo.

• Se amplía el universo erótico de la pareja, más allá del coito o penetración.

• El masaje erótico es una manera privilegiada de comunicación que afianza la relación amorosa. Con el masaje erótico se le dedica tiempo a la pareja en un contexto relajado y de placer, aumentando la intimidad y la confianza. 

• Puede ser tanto excitante como relajante.

• Si se desea terminar el masaje con “final feliz”, posiblemente el orgasmo sea mucho más intenso. Esto se logra variando la intensidad de la estimulación –de modo que se retrase este momento de éxtasis. 

• Se derriban mitos e ideas preconcebidas, como cuando se dice que el hombre ha de llevar la parte activa de la relación sexual ¿acaso a ellos no les gusta dejarse llevar?

• El masaje, bien planteado y en un entorno seguro, puede resultar terapéutico para aquellas personas que padecen dificultades de tipo sexual como el vaginismo, eyaculación precoz, una baja autoestima o inhibiciones respecto a la desnudez propia o de los demás.

Para concluir, es fundamental tener en cuenta que hay muchas maneras de realizar masajes eróticos, por tanto no se puede hablar de una sola única técnica que despierte el placer.  Cada persona tiene sus gustos y preferencias. Algunas disfrutan de un masaje suave mientras que otras prefieren  un contacto más intenso. 

Lo más importante es ser capaces de explorar, de experimentar y de comunicar a nuestra pareja qué nos está gustando y qué no. Tocar no es solo pasar nuestras manos por un cuerpo. Tocar es acariciar el alma, sentir, crear, emocionarse, disfrutar y transmitir con la piel.

Y tú, ¿te animas a probar el masaje erótico?
 

Las relaciones sexuales y la menstruación suelen ser una combinación estupenda si la pareja lo desea, sin embargo deben considerarse una serie de recomendaciones antes de emprender este viaje por el rojo pasión.

Por María Pérez 7 nov. 2013 12:39
El rojo es el color del deseo, del placer, de la pasión, del amor; y también es el color que recuerda cada mes la maravillosa experiencia de ser mujer… ¿Es esto una sutil coincidencia?

Las relaciones sexuales  y la menstruación suelen ser una combinación estupenda si la pareja lo desea, sin embargo deben considerarse una serie de recomendaciones antes de emprender este viaje por el rojo pasión. 

Hablar de la menstruación y relaciones sexuales no es un tema reciente sino que es un aspecto que ha sido cuestionado,  debatido, reservado e incluso deseado durante años. 

La menstruación es el sangrado mensual producto del desprendimiento del endometrio; el endometrio es la mucosa que recubre el útero, si el óvulo no es fecundado durante el periodo fértil, esta mucosa se desprende dando lugar a este acontecimiento. 

La regla o periodo  se ha considerado durante años un tema tabú, acaparando infinidad de mitos, creencias e historias que afortunadamente con el paso de los años y los alcances en educación sexual poco a poco van desapareciendo. Algunos de ellos: No bañarse con la regla, que no se puede hacer mayonesa cuando se está con la regla porque se corta, que no se pueden regar las plantas, no mojarse la cabeza, etc.

Y aunque cada vez son menos las falsas creencias, muchas de ellas han llevado a que algunos hombres y mujeres asuman la menstruación con desagrado,  en lugar de considerarla un acontecimiento más de la vida humana, un fluido como cualquier otro que emana del cuerpo y que recuerda la vitalidad y salud femenina, o inclusive un desencadenante de la sensualidad, del deseo y del placer. 

Por el contrario, es sorprendente y motivador encontrar cada vez más en la práctica como sexólogos,  parejas que comentan sobre lo agradable y placentero que encuentran el experimentar las relaciones sexuales con la menstruación. Y es razonable, pues desde lo profesional se pueden aportar aspectos médicos y psicológicos que respaldan este planteamiento: Hay mayor facilidad de penetración por los fluidos vaginales, la temperatura de la vagina suele ser más cálida de lo habitual, el orgasmo es un inhibidor del dolor (en este caso el dolor menstrual), puede incentivar  la comunicación y confianza de la pareja al igual que facilitar la demostración del afecto. Y no sólo eso, es posible que se considere una práctica que rompa la rutina.

En definitiva, lo importante es que sea una decisión en pareja, pues cualquier práctica sexual es válida siempre y cuando sea consensuada y no suponga daños físicos ni emocionales sobre las personas que las practican.

Por eso, es tan importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones si se quiere tener relaciones sexuales con la menstruación:

- Ser asertivo a la hora de proponer esta opción a tu pareja. Puede suceder que esté esperando con ansias que se lo sugieras, o por lo contrario considera que no es el momento, teme a la sangre, no le apetece, tienen menstruaciones muy dolorosas o sangrado abundante, se siente tímido(a), tiene vergüenza, necesita más confianza, tiene alguna creencia respecto al tema. ¡No olvides que la comunicación y el respeto son la clave!

- Utilizar posiciones y lugares con las que ambos se sientan cómodos y a gusto, la ducha  suele ser un lugar estratégico.

- Tener mayor higiene, ducharse antes y después de la relación sexual, preparar un lugar cómodo y limpio.

- Es importante el uso del preservativo (condón), aún más cuando no se tiene una pareja estable. Esta precaución se debe a que:
o Las ITS (Infecciones de Trasmisión Sexual) se pueden adquirir a través del intercambio de fluidos.
o Aunque se tiene conocimiento de que en periodo de menstruación la mujer está menos propensa a quedar embarazada, el tema de la anticoncepción se debe tener presente durante esos días, pues sigue existiendo el riesgo.

Para cerrar este post os compartimos el siguiente enlace con una preciosa canción de Ricardo Arjona que hace una oda a la menstruación. Esta comienza así:

“De vez en mes te haces artista, 
Dejando un cuadro impresionista, 
        Debajo, del edredón. 
De vez en mes con tu acuarela, 
    Pintas jirones de ciruelas, 
Que van a dar hasta el colchón.”
        http://www.youtube.com/watch?v=LH5V_VWF7q8
¿Crees que las relaciones sexuales  y la menstruación suelen ser una buena combinación?
 

Por María Pérez 31 oct. 2013 17:50
El coco, la bruja y el hombre del saco dan miedo, pero no tanto como la posibilidad de no satisfacer en la cama o no ser lo suficientemente atractivo para la pareja sexual.
Coincidiendo con el día de Halloween, vamos a detectar algunos de esos miedos sexuales que llaman a la puerta de nuestra mente para aterrorizarnos pidiendo “truco o trato”. Y es que esos temores pueden marcharse si se les dan caramelos de educación sexual objetiva,  de autoestima y de comunicación.

Aunque existen diversos miedos sexuales, aquí os compartimos algunos de los más comunes, según hemos podido ver en el Master de sexología UNED-ESPILL (http://www.mastersexologia.es/):

- Miedo a convertirse en homosexual por la realización de una práctica sexual anal.
- Miedo a la desnudez de uno mismo o de la pareja sexual.
- Miedo a no gustar la primera vez que se tiene una relación sexual con una                   persona.
- Miedo a eyacular antes de tiempo.
- Miedo a ser más apasionado o atrevido que la pareja.
- Miedo a perder la erección.
- Miedo a tener unos genitales poco atractivos.
- Miedo a no tener deseo cuando a la pareja le apetezca tener sexo.
- Miedo a la monotonía sexual.
- Miedo a que la pareja piense en otra persona mientras tiene una relación sexual.
- Miedo a que la pareja se de placer en solitario.


Algunos de estos miedos son relativamente nuevos, como por ejemplo la preocupación del hombre por satisfacer a su pareja y que ésta llegue al orgasmo. Otros son más clásicos y pueden basarse en mitos, como el miedo a llegar a la menopausia o andropausia puesto que se cree erróneamente que ello implica el ocaso de una vida sexual satisfactoria. No obstante, sea cual sea su origen, las sensaciones que produce el miedo son similares.

El miedo, como emoción básica y natural, está provocada por la percepción de un posible peligro o riesgo que puede ser real o imaginado por el individuo. Ante esto, cuerpo y mente responden para afrontar esa situación estresante o para  escapar o evadirse de ella.

De este modo, los seres humanos, como los demás animales, experimentan emociones que les ayudan a adaptarse al entorno y lograr la supervivencia. 
Así, cuando el miedo nos ayuda a evitar peligros, se habla de emoción adaptativa. Este sería el caso del miedo al embarazo o a las ITS (Infecciones de Transmisión Sexual). De esta forma, si se reacciona activamente ante estas situaciones, se tomarán las medidas anticonceptivas adecuadas así como se buscará información fiable a cerca de la propia sexualidad.

Por otra parte, existen miedos que paralizan, inhiben a las personas y producen reacciones psicofisiológicas que impiden que se disfrute de una sexualidad sana y positiva. Los peores son los miedos infundados basados en falsas creencias que activan temores y constituyen una fuente de inseguridades y ansiedad. En el área sexual, debido a la falta de información y educación adecuadas,  habitan muchos fantasmas generados por uno mismo y que muchas veces no se corresponden con la realidad.

Es una buena idea reflexionar acerca de las propias emociones. Detectar aquellos pensamientos que nos hacen sentir mal y evaluar si son irracionales o por el contrario, reales.

El miedo a no tener una erección o a no llegar al orgasmo son pensamientos que por sí mismos impiden a nuestro cuerpo fluir y alcanzar los objetivos deseados. Se trata de estresores psicológicos que muchas veces producen frustración y que generan espirales negativas que van alcanzando toda la vida personal de las personas, incluyendo a la pareja y afectando a su entorno social.

En ocasiones se produce lo que se denomina “Profecía auto-cumplida” y es la misma persona in quien, al activar sus miedos, hace que se cumpla aquello que teme. Así, muchas personas acuden a consulta en nuestro Instituto de sexología (http://www.espill.org/), preocupadas por temores de este tipo. 

Cuando esto ocurre, lo más aconsejable es consultar a un profesional en “cazar fantasmas”. No menos importante es, si se tiene bastante confianza, hablar con la pareja de estos miedos, puesto que ésta nos ayudará a superarlos.   Ya que proporcionar a la otra persona sentimientos de seguridad y estima, puede ayudar a mitigar estos pensamientos negativos.

Así que ya sabéis, si no queréis que los miedos afecten a vuestra vida sexual  tratad de identificar y afrontar los que os hacen temblar y no precisamente de placer. Y si necesitáis ayuda para superarlos no dudéis en pedirla, el asesoramiento y la terapia sexual por profesionales cualificados pueden ser de gran ayuda.

Y tú, ¿has sufrido o sufres algún miedo sexual?
 

Por María Pérez 23 oct. 2013 09:27
El IFOP (Instituto Francés de Opinión pública) ha publicado un informe: "Generación YouPorn: ¿mito o realidad?",  sobre las conductas sexuales de los jóvenes franceses de 15 a 24 años, en el que se analiza la influencia de Internet y la pornografía en los chicas y chicas de esas edades. En el estudio se incide en la banalización del consumo de pornografía por internet entre los más jóvenes que ha transformado su sexualidad, cada vez más orientada a la práctica de la masturbación y a los juegos online.

El análisis de estos datos traerá cola, por lo que me adelanto a decir que no soporto las soflamas alarmistas cuando se habla de la conducta sexual de los jóvenes, máxime cuando vienen de quienes no han hecho nada por la educación sexual, ni se han planteado la importancia que tiene la visión positiva de la sexualidad para la convivencia y para la felicidad de las personas. No me quiero extender en este argumento ya que el espacio de este post es limitado; pero no es difícil entender que una educación sexual saludable, además de las consabidas ventajas de la protección, nos ayuda a ser personas. Cuantos crímenes se podrían evitar si se contrarrestara el machismo desde su germen. Cuanto sufrimiento de las personas que aman a otras de su mismo sexo y que viven la incomprensión, cuando no la persecución. Cuantas separaciones y divorcios por un inadecuado manejo de los conflictos o por unas expectativas distorsionadas de la vida sexual y de pareja.

La educación sexual, va mucho más allá de enseñar como usar un preservativo. Llevo tiempo  planteando en las charlas a padres y en otros foros, que los jóvenes necesitan saber, que la conducta humana, y entre ellas la sexual, se aprende de distintas maneras y una de ellas es la imitación, -lo que en psicología se conoce como aprendizaje vicario o modelado-. Los niños y jóvenes aprenden viendo como los demás hacen cosas. En el caso de la conducta sexual ese aprendizaje por imitación de padres, profesores u otros adultos significativos no es posible,  ya que la conducta sexual está asociada con lo íntimo y con el pudor, así muchos padres se sienten incómodos hablando de estos temas con sus hijos, sobre todo en lo referente al placer. Por otro lado, la negación de la sexualidad de los jóvenes, asociándola con peligros y con una visión negativa, hace que estos se sientan censurados a priori y no cuenten con la ayuda de los adultos para conocer sobre el tema, buscando otros referentes para aprender. 

En épocas pasadas también existía esa falta de diálogo entre jóvenes y adultos, que buscaban entre revistas porno y libros “prohibidos” la respuesta a sus interrogantes o el estimulo para sus desahogos. Con la era de Internet, lo que en otra época se limitaba a unos libros o revistas furtivas, ahora se convierte en sinfín de textos, fotos, videos, que pululan en la red sin ningún criterio, plagados muchos de ellos de falsas creencias, sin referencia a valores de respeto y convivencia. 

Y como del aprendizaje por observación, se pasa al aprendizaje activo, a poner en práctica lo que se observa, los jóvenes toman como referencia los modelos de conducta sexual que tienen a su disposición, esto es el material pornográfico de cualquier calaña que circula por la red.  

Curiosamente muchos adultos se escandalizan cuando ven estas encuestas y culpan a Internet de trasmitir modelos sexuales inadecuados a los jóvenes. Sin tener en cuenta que la curiosidad sexual es propia de esa etapa del desarrollo evolutivo; por lo que, si no se les proporciona material adecuado para satisfacer su legítima curiosidad, se los aboca al consumo indiscriminado de pornografía. No tengo nada en contra de la pornografía; pero no considero positivo que los jóvenes nutran su curiosidad con imágenes que proyectan visiones negativas de la sexualidad, especialmente las que incluyen la humillación y el uso del otro como un objeto, sin contemplar la empatía y el respeto a los derechos sexuales.

He pasado el post sin hablar apenas de los datos de la encuesta, - para más información incluimos a pie de página unos enlaces sobre la misma- mi intención es reflexionar sobre la necesidad de ofrecerles a los jóvenes información detallada sobre sexualidad, que hable del placer sexual ofreciéndoles modelos adecuados que influyan positivamente en su desarrollo psicosexual. No podemos seguir cerrando los ojos a la realidad, presionados por grupos que siguen asociando la sexualidad con el pecado. Los jóvenes necesitan modelos realistas y sensatos;  si no se los ofrecemos desde la sexología, como disciplina que promueve la salud sexual y los derechos sexuales, los buscaran de cualquier manera. Así que menos escandalizarse y más trabajar por una educación para la sexualidad que ayude a los jóvenes a tener una sexualidad feliz y responsable.


Vicepresidenta Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS)
 

Susurrar frases al oído, expresar los deseos más íntimos o verbalizar lo prohibido es una buena forma de provocar excitación en uno mismo o los demás.

Por María Pérez 17 oct. 2013 12:33
En la naturaleza, cada especie utiliza sus armas de seducción para llamar la atención de sus semejantes y provocar en ellos esa sensación o estado llamado deseo. Los pavos reales con sus plumas majestuosas y los simios con sus danzas y rituales, buscan ser atractivos y provocar eróticamente a su potencial pareja de baile. Del mismo modo, los seres humanos utilizamos mil y una artimañas para encender el deseo. Una de ellas es el uso oral de la palabra. Susurrar frases al oído, expresar los deseos más íntimos o verbalizar lo prohibido es una buena forma de provocarse a uno mismo y a  los demás.

Ved un ejemplo: Y Estela se acercó a su pareja y le susurró al oído: “te quiero dentro de mí”. No hizo falta un húmedo beso, ni siquiera una caricia lasciva. Ella tocó su alma erótica inesperada y eficazmente. Logró que él la deseara en ese preciso instante. Cada milímetro de su piel sintió ese calor que emanaba de las palabras pronunciadas por ella. Y es que las palabras son poderosas cuando se entonan de forma sensual y/o decisión y se acompañan con una buena actitud corporal. 

Tal y como ocurre cuando se recibe una noticia inesperada, el cuerpo reacciona liberando en la sangre una mayor cantidad de dopamina y endorfinas que colaboran en la excitación. Las reacciones fisiológicas y psicológicas que se producen son variadas: incluyen el erizado de la piel, la generación de pensamientos de acción (ganas de besar, morder, abrazar), la salivación, el enrojecimiento e incluso la lubricación vaginal y la erección. 



Así como el canto de las sirenas enloqueció al pobre Ulises, unas palabras cargadas de erotismo pueden volver loco a cualquiera que sepa apreciarlas. No obstante, es importante conocer a la persona receptora de nuestros mensajes o al menos, tener la suficiente asertividad para saber qué tipo de palabras son la llave que abre esa puerta del deseo.

De este modo, hay mensajes llenos de romanticismo que buscan comunicar a la persona la existencia de sentimientos profundos y sinceros hacia ella, como el cariño o el amor. Intentan crear un ambiente de confort, arropar a la otra persona e intensificar la pasión del momento. Por otra parte encontramos a personas que se excitan con mensajes sexuales explícitos. Pueden ser adulaciones hacia la otra persona, expresión de fantasías, de deseos inmediatos e incluso pueden ser mensajes que transmitan una orden para que sea satisfecha de forma casi inmediata.

Y no sólo causan efecto en el receptor sino que la propia emisión de este tipo de mensajes provoca en el comunicador una gran excitación tanto antes como después de haberlas pronunciado y una sensación de empoderamiento erótico muy placentera.

Estas son algunas ideas para quien –independientemente de su sexo, género, edad, raza u orientación sexual- quiera iniciarse en el arte del sexo oral (de las palabras):

• Tomarse tiempo para pronunciar las palabras de forma adecuada y con seguridad.
• Dar la entonación apropiada según la intencionalidad.
• No avergonzarse y expresar el mensaje con el convencimiento y seguridad que requiere.
• Adecuar el mensaje a las preferencias de la persona que lo va a recibir (¿un mensaje muy explícito le asustará o le gustará?).
• Confesar y dejar que nos confiesen las preferencias en cuanto a este tipo de mensajes eróticos (alentar la comunicación con la pareja afectiva y/o sexual).
• Expresar una acción que se desearía realizar en ese preciso instante (Ej. Ahora mismo quiero…, Me gustaría que hicieses esto…)
• Expresar sentimientos, emociones o deseos que te despierta esa persona (Te quiero… Me gustas mucho… Quiero besarte como si fuera la última vez…)
• A veces, es efectivo añadir una pequeña dosis de impaciencia al incluir elementos temporales (Ya, ahora, en este momento).
• Adular alguna parte de su cuerpo que te guste mucho.
• Expresar que se siente en ese instante.
• Recordar encuentros o prácticas eróticas de ambos que resultaron muy placenteras.
• Cuando se quiere susurrar, acercarse al oído  y acariciar el lóbulo de las orejas suavemente.
• Acompañar las palabras con sonidos sensuales como gemidos o la respiración alterada.
• Observar la reacción del receptor de nuestras palabras para comprobar que están siendo placenteras.
• Si eres tú el receptor, hazle saber con gestos o palabras que lo estás disfrutando, quizá lo vuelva a repetir…
• Auto-observarse: ¿me he sentido cómodo? ¿me he divertido? ¿me he excitado? ¿qué puedo decirle la próxima vez? ¿qué podría mejorar?

Y tú, ¿utilizas el sexo oral (de las palabras)? ¿Qué mensajes son los que abren tu puerta del deseo? 
 
Sobre el blog

Disfrutar de la sexualidad supone un continuo aprendizaje que implica, más allá de la mecánica sexual, aspectos emocionales y afectivos. Especialistas del Instituto Espill exponen, con criterio y naturalidad, sus reflexiones para favorecer el disfrute de una sexualidad más feliz y responsable, de manera abierta y sin tapujos.

Sobre la autora
  • María Pérez ConchilloMaría Pérez Conchillo

    Sexóloga fundadora y directora del Instituto Espill de Valencia, Co-Directora del Máster de salud sexual de la UNED y Presidenta de la Academia Española de Sexología Y Medicina Sexual; lleva más de 30 años de vida profesional dedicada a la promoción de los derechos sexuales y la salud sexual.

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