Releyendo 'Cándido y el optimismo' de Voltaire, me llama poderosamente la atención como explica la secuencia del contagio de una Infección de Transmisión Sexual. Me detengo en el pasaje en el que el maestro de Cándido le cuenta como ha contraído la enfermedad: “Ya conociste, amado Cándido, a Paquita, esa linda doncella de nuestra augusta baronesa; en sus brazos gocé las delicias del paraíso, que han producido los tormentos del infierno que ahora me consumen: estaba infestada por ellos, quizás haya muerto por ellos. Paquita debió este don a un franciscano instruidísimo, que había averiguado el origen de su achaque: se lo había dado una vieja condesa, la cual lo había recibido de un capitán de caballería que lo hubo de una marquesa, a quien se lo dio un paje, que lo cogió de un jesuita, el cual, siendo novicio, lo había recibido en línea recta de uno de los compañeros de Cristóbal Colón. Yo, por mí, no se lo daré a nadie, porque he de morir muy pronto”. Panglos, el maestro de Cándido, sufría las consecuencias del sexo sin protección, y cuando mantuvo una relación sexual con Paquita, entró a formar parte de la funesta cadena de trasmisión, que no deja títere con cabeza mezclando aristócratas con plebeyos sin dejar de lado al clero.
Reflexionando sobre lo bien que refleja Voltaire la transmisión de las ITS me encuentro con la noticia de que en Grecia detienen a prostitutas por transmitir intencionadamente el SIDA. Y me viene a la memoria un paciente, un chico de muy buena familia, con una profesión de gran reconocimiento social, que tiene adicción al sexo con prostitutas. Tema muy interesante que pienso abordar la semana que viene, pero ahora lo que está en primer plano es la necesidad de insistir en los riegos; en el peligro real del sexo sin protección. Después de tantos años —Cándido se publicó en 1759— la transmisión de ITS sigue siendo un grave problema de salud pública. De ahí que la promoción de la salud sexual va ligada a fomentar el placer y a llamar la atención sobre la necesidad de prevención sexual. Por eso los sexólogos nos sentimos obligados a seguir insistiendo en el tema.
Un reciente estudio sitúa la espontaneidad como el factor más valorado por los españoles en la seducción. Sin entrar a analizar la consistencia de los datos o la metodología del estudio, la experiencia nos dice que efectivamente, la espontaneidad es uno de los ingredientes más apreciados en los procesos de seducción. Eso siempre que se vea respaldada por una personalidad sensible. No todo vale. Hay espontaneidades que te hacen salir corriendo. A veces se confunde la espontaneidad con la mala educación y la salida de tono. Y no es eso. Cuando hablamos de educación, no nos referimos a convencionalismos sociales, si no a normas de convivencia que nos hacen la vida más agradable.
El diccionario define espontáneo como “voluntario o de propio impulso”. El impulso que movió a Iker Casillas para darle el famoso beso a Sara Carbonero cuando España ganó el mundial. Esa imagen nos sedujo a todos. Todas queríamos ser Sara Carbonero y ellos Iker Casillas, para vivir una emoción tan intensa y auténtica como la que trasmitían. Por lo que se aprecia en esta imagen las expresiones de amor espontaneas son una tónica en la pareja. La espontaneidad realmente tiene mucho predicamento en las relaciones humanas, y sobre todo en las amorosas, donde huimos de las imposturas y las falsedades. Las personas espontáneas tienen la virtud de vivir el momento; no están ancladas en el pasado ni pensando en el futuro; no están sufriendo por si han metido la pata o preocupados por lo que pensarán de ellas. Esto las hace muy atractivas, porque la espontaneidad irradia seguridad y frescura. Y eso nos gusta a todos. El éxito de las personas espontáneas radica en que saben crear un buen ambiente que facilita la comunicación. Se atreven a mostrarse y nos invitan a que nos manifestemos tal como somos; y eso en las relaciones interpersonales es un alivio, y mucho más en las relaciones íntimas.
En consulta nos encontramos con pacientes, que sin sufrir un trastorno sexual, se podrían considerar físicamente poco receptivos. Son personas que han vivido su desarrollo psicosexual en un ambiente con muy escaso contacto físico. Niños que han recibido pocos besos y caricias, a los que no se les ha hecho cosquillitas, ni se les ha acunado suficientemente; cuando esto es esencial en nuestro proceso ontogenético, en nuestra evolución. A los seres humanos nos gusta relacionarnos piel con piel, somos mamíferos que necesitamos un largo periodo de crianza en contacto físico con otras personas y eso tiene una gran influencia en nuestras relaciones en la vida adulta.
Las personas que han vivido estas carencias durante su infancia, han tenido pocas oportunidades de compartir abrazos y caricias, podríamos decir que sufren de un tipo de deprivación que les dificulta sus relaciones con el entorno y que se exacerba cuando se trata de relaciones de pareja que incluyen el íntimo contacto genital. Vienen a consulta con problemas, porque tienen dificultades (ellos y ellas), porque sus parejas se quejan de que están rígidos como un palo, de que no les pueden tocar ni por allí ni por allá, ya que el contacto físico les hace sentirse incómodos.

Podríamos pensar que este patrón lo podemos encontrar con más frecuencia entre mujeres, pero no siempre es así. Precisamente muchos hombres, además de haber estado sometidos a la deprivación mencionada, se les ha enseñado que cualquier muestra de afecto puede ser considerada una debilidad, por lo que mantienen un patrón rígido de contacto físico, admitiéndolo únicamente en las contadas y precisas ocasiones en que median conductas explícitamente sexuales. Ésta actitud les hace parecer bastante ariscos y poco accesibles emocionalmente, lo que puede ser un hándicap para la vida en pareja.
Cuando se habla de sexualidad se asocia a las relaciones sexuales y a la genitalidad adulta. Desde la sexología no nos cansamos de repetir que somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos, y que nuestras vivencias van configurando nuestro estilo de comunicación sexual y nuestras preferencias y afinidades. Por eso no es de extrañar que para algunas personas sea muy difícil compartir una vida afectiva y sexual placentera; si tenemos en cuenta que en la infancia y adolescencia han sido sometidos a graves carencias de contacto físico afectivo, además de habérseles escatimado información e inculcados prejuicios muy negativos en torno a la sexualidad; en estos casos hablamos de deprivación sexual (la palabra deprivación no aparece en DRAE, pero no encontramos mejor término para definir la falta de estímulos adecuados para un desarrollo psicosexual saludable).
Cuando se juntan dos personas que han tenido un desarrollo psicosexual muy dispar, la situación puede ser bastante conflictiva. Una añora abrazos, caricias, contacto íntimo; y la otra lo vive con agobio e incomodidad, ya que no ha aprendido a expresar y compartir afecto. Recordamos un paciente que contaba que nunca había visto a sus padres darse un beso, ni en la mejilla. Que en su casa no había lugar para las muestras de cariño. Al casarse con una chica que recordaba con ternura como su padre le hacía cosquillitas en la espaldita y le daba un beso de buenas noches, se hacía evidente la “asintonía” afectiva y sexual de la pareja.
En estos casos, lo mejor es que la pareja pueda hablar de sus sentimientos y si es necesario que busquen ayuda profesional. La terapia sexual y de pareja es muy útil en estos casos. No vale la excusa de soy como soy y no voy a cambiar. La vida es una aventura, y es bueno atreverse a explorar posibilidades que nos hagan más felices.
¿El contacto físico ha supuesto alguna vez incomodidad para ti? Has tenido alguna pareja reticente al contacto físico? ¿Qué opinas de la deprivación sexual?
Controlar nuestro peso y nuestra circunferencia abdominal no es solo cuestión de estética, la sexualidad y el estado de ánimo también se ven influídos.
Según varios estudios publicados en prestigiosas revistas de medicina, la obesidad se relaciona con enfermedades cardiovasculares, endocrinas, inmunológicas, oculares, oncológicas, estéticas… pero también con la depresión y la sexualidad. Estas son las conclusiones a la que llega Cristina G.M. en un estudio para Master de Salud Sexual de UNED-ESPILL. Las conclusiones son muy interesantes y vale la pena prestar atención al tema.
La adiposis tiene consecuencias en nuestra Sexualidad porque está relacionada con un menor flujo sanguíneo en el pene y en el clítoris, provocando una menor erección. En hombres, además, la producción de testosterona disminuye, y con ello su libido, y también el número de espermatozoides. Consecuencias que nos pueden impedir vivir una sexualidad positiva.
Por otro lado, las personas con un índice de masa corporal alto, según algunas investigaciones, presentan un riesgo superior de desarrollar una depresión y, aunque parezca irónico, en los depresivos, las posibilidades de desarrollarse una obesidad se incrementan en un 58%, lo que nos llevan a cuestionar el tópico de que los obesos son felices. Existen varias hipótesis que asocian exceso de peso y depresión, desde las que apuntan a una relación con el aumento de la hormona de estrés (cortisol) a las que afirman que existe una inflamación crónica que favorece el estado depresivo, y no una mera pérdida de autoestima. Y todos sabemos que los estados depresivos en nada favorecen la vida sexual.
Una línea llamativa de investigación es la relacionada con la, mal llamada, curva de la felicidad. No solo es importante controlar nuestro Índice de masa corporal (IMC) si no también la relación cintura-cadera porque cuanto mayor es la circunferencia abdominal (por encima del 0.85), independientemente de que exista un sobrepeso o no, aumenta el riesgo de padecer enfermedades de mayor o menor gravedad, e incluso de fallecer, como jaquecas, migrañas, problemas de riñón, osteoporosis, asma, ronquidos, glaucoma…, porque el tejido que almacena la grasa (el adiposo) se encuentra muy cerca de los órganos del abdomen. Lo que nos lleva a considerar que esa curva no es tan inocente como parece.
Además de prevenir enfermedades cardiovasculares y diabetes, entre otros problemas de salud. Cuidar nuestra alimentación, además de mejorar nuestro aspecto, nos permite controlar nuestra IMC (índice de masa corporal) y nuestra circunferencia abdominal, lo que nos aportará beneficios en nuestra sexualidad y en la relación de pareja.
¿Conoces tu índice de masa corporal? ¿Sigues hábitos de vida saludables para controlar tu peso? ¿Los conoces? ¿Habías oído hablar de los riesgos de la mayor circunferencia abdominal?
Resulta preocupante la cantidad de infundios y tonterías que se pueden decir sobre la homosexualidad, como por ejemplo en la homilía del Obispo de Alcalá.
El obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, durante la homilía del Viernes Santo.
"Aquellas personas que llevadas hoy por tantas ideologías que, acaban por no orientar bien la sexualidad humana. Piensan ya desde niños que tienen atracción hacia las personas de su mismo sexo, y a veces para comprobarlo se corrompen y se prostituyen, o van a club de hombres nocturnos; os aseguro que encuentran el infierno". Esta es la transcripción literal de las palabras del Obispo Juan Antonio Reig Pla y que podéis escuchar aquí.
Por supuesto me horripila el fondo del mensaje y me parece ridícula la forma de exponerla. Este señor, magníficamente ataviado con su traje de gala, estaba pontificando en un destacado acto litúrgico del Viernes Santo y, para más inri, el acto fue retransmitido por La2 de RTVE.
Como sexóloga, me preocupa la cantidad de infundios y tonterías que se pueden decir sobre la homosexualidad y que el Obispo suelta desde el púlpito sin sonrojo ni pudor y sin tomar conciencia del daño que puede hacer. Y si la toma, mucho peor, porque ¿dónde está su caridad cristiana?, ¿no ve que está diciendo barbaridades y amenazando con el infierno a parte de sus feligreses?, ¿cómo se habrán sentido los homosexuales que escuchaban la homilía, y sus familias y amigos? Afortunadamente no toda la iglesia piensa como Monseñor.
Siempre me han espantado las ideas irracionales sobre sexualidad, máxime cuando dimanan de morales religiosas mal interpretadas, y el planteamiento del Obispo no tiene desperdicio, siendo un caso digno de ser analizado. Tomemos el primer punto del mensaje del Monseñor: “Aquellas personas que llevadas hoy por tantas ideologías que, acaban por no orientar bien la sexualidad humana, piensan ya desde niños que tienen atracción hacia las personas de su mismo sexo”. ¡Qué manía con atribuir causas a la homosexualidad! Si se salen de su redil ideológico ¿corren el peligro de convertirse en homosexuales?, este mensaje es evidentemente falso: Solo hay que mirar alrededor para ver que hay homosexuales en la izquierda, la derecha, el centro; entre musulmanes, cristianos, ortodoxos, etc. Señor Obispo, entérese, la homosexualidad no se elige, sencillamente es una forma de vivir la sexualidad. Ser lesbiana o gay es una dimensión de la personalidad. Lo que sí ocurre, es que, afortunadamente, en ambientes menos represivos donde se respetan los derechos humanos, los homosexuales pueden disfrutar libremente de su condición y vivir en paz.
El siguiente punto del mensaje de Monseñor es un disparate total: “Piensan ya desde niños que tienen atracción hacia las personas de su mismo sexo, y a veces para comprobarlo se corrompen y se prostituyen, o van a club de hombres nocturnos”. ¿Debido a las ideologías piensan que los niños tienen atracción?. La atracción se siente, no se piensa, y sí, puede que desde pequeños se sientan atraídos por personas del mismo sexo, como los heterosexuales por personas de otro sexo. Y “…para comprobarlo se corrompen y prostituyen o van a club de hombres nocturnos”. Omito la referencia al verbo corromper y paso directamente a que se prostituyen. ¡Qué tendrá que ver la prostitución, con el despertar de la orientación sexual! ¿Y qué os parece lo de los clubs de hombres nocturnos…? aquí los twitteros se han cebado con el Obispo y a través del hashtag #clubdehombresnocturnos critican con sorna su mensaje. Ahora dirán que los tweets son irreverentes, y ciertamente lo son, socarronamente irreverentes, pero nada comparado con las amenazas del fuego eterno del Obispo cuando dice: “os aseguro que encuentran el infierno”. Aunque no creo que esa amenaza intimide al colectivo Gay, sabiendo que allí se encontrarán con Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Tchaikovsky, Oscar Wilde y miles de otros y otras, artistas, científicos, políticos, abogados, médicos, matemáticos, y muchas otras personas interesantes que según él estarán en el infierno por homosexuales.
Por otro lado, habla de hombres homosexuales, sin mencionar a las mujeres, dejando patente un discurso machista muy propio de ciertos sectores de la Iglesia católica. Es muy típico de este estilo de pensamiento excluir a la mujer y negarle su sexualidad, de tal manera que no merece ser tenida en cuenta, ni siquiera para mandarla al infierno.
Para contrarrestar esos malos aires de represión, nos despediremos en positivo. Sabemos que somos muchos más los que promovemos y respetamos los derechos sexuales que los extremismos intolerantes; más las personas que aspiramos a seguir aportando y contribuyendo a un mundo de paz, donde cada persona pueda vivir y disfrutar su orientación sexual en armonía.
¿Qué te parecen las palabras del Obispo? ¿Has escuchado mensajes de ese tipo? ¿Cómo te hacen sentir?
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- Estudio sobre el comportamiento sexual
- Twitter contra el obispo de Alcalá
Disfrutar de la sexualidad supone un continuo aprendizaje que implica, más allá de la mecánica sexual, aspectos emocionales y afectivos. Especialistas del Instituto Espill exponen, con criterio y naturalidad, sus reflexiones para favorecer el disfrute de una sexualidad más feliz y responsable, de manera abierta y sin tapujos.
María Pérez ConchilloDoctora en Psicología. Sexóloga. Directora del Instituto de Psicología y Sexología Espill. Presidenta de la Academia Española de Sexología y Medicina Sexual (AESyMeS). Presidenta de Honor de la Asociación Española de Especialistas de Sexología (AEES).
Pau SemperePeriodista. Responsable de comunicación de la Asociación Española de Especialistas en Sexología (AEES) y de la Academia Española de Sexología y Medicina Sexual (AESyMeS).
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